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emos llegado a la página # 112 ...  hasta el día de hoy.

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Página # 31

Un día de rutina

Por: Anónimo 1

 
A las cinco y treinta de la mañana el infallible quiquiriqui de un gallo que escuchaba a la distancia era su despertador.  Su cuerpo se negaba a levantarse mas las obligaciones lo empujaban a un estirón seguido de otro y otro.  El desperezarse era un poco lento ... pero seguro.  Tenía nueve años y ya saboreaba lo duro de la vida.  Pablo era un niño como cualquier otro, con sueños y aspiraciones, con juguetona sonrisa y ojos que brillaban con la inocencia que a pesar de tan corta edad iba perdiéndose entre el telar de la rutina y la indolencia.  Se sentó al borde de una destarlada cama si así pudiese llamárse a unas tablas sin cepillarse sostenidas  por dos gruesas varillas de madera y éstas a su vez por cuatro tucos como pilares y por colchón, rellenos de viejos periódicos sacos de yute recubiertos por una vieja pero limpia sábana.   Se quedó quieto por un instante, con la mirada perdida en la nada y tras un profundo suspiro musitó entre dientes:  "Gracias Padre mío por darme un día mas de vida, por tener la suerte de dormir bajo un techo, te pido que cuides de mis padres y de ser posible a mí también. Amén."  Luego, rápidamente se incorporaba e iba a la cocina donde lo esperaba su desayuno.  Era un trozo de pan del día anterior y un café aguado, mas él a cada mordisco se imaginaba que degustaba lo que había oído que los niños ricos desayunaban o alguna delicia que las pastelerías mostraban .  Le dió las gracias a su madre con un tierno beso, agarró sus cuadernos y diciéndole hasta luego a su padre se enrumbó a enfrentar otro día de rutina.
 
Aunque sus zapatos eran viejos y sabía que tenía que cuidarlos, distraídamente pateaba un lata de cola que alguien dejó tirada mientras enfilaba rumbo a su escuela.  Tenía que caminar como veinte minutos pero la satisfacción y alegría que sentía cada vez que algo nuevo aprendía bien valía el esfuerzo, además soñaba con algún día ser un médico famoso o un gran estadista.
 
Cuando las clases terminaban se dirigía hacia las oficinas de Lotería donde le encargaban unos cuantos enteros para que vendiera.  Su voz estaba tomando cuerpo por el diario esforzarse:  Cachitos de lotería ... venga y escoja el de su suerte ... lotería ... lotería ... mientras recorria la ciudad.   Había dias en que la suerte le sonreía y podía vender todos y se sentía tan orgulloso y útil pues podía ayudar mejor a sus padres en la manutención del hogar.  Porque éso sí, hogar sí era, aunque la pobreza golpeaba con fuerzas no podía mermar el inmenso amor que se profesaban y la inquebrantable fé que tenían en el Salvador.  Cuando tenía malas ventas regrasaba cabizbajo mas la sonrisa y el aliento de sus padres lo rescataban de la depresión ... ¿dije bien?, ¿depresión?  ¡Si solo tiene nueve años! ... Tomaba un baño con agua al ambiente y que generalmente estaba fría pero que lo revitalizaba y despertaba nuevamente sus sentidos y se encaminaba a la mesa.  Después de una humilde pero esmerada cena (por cierto única comida del día aparte del desayuno) y que sabía a glorias pues su mamá hacía milagros con sazones y sabores, se ponía afanosamente a hacer sus tareas escolares y aunque el sueño lo vencía las ganas de triunfar eran mayores y lograba cada día terminarla.  Luego iba a recostarse a su cama, una música lejana arrullaba sus oídos mientras su mente divagaba hasta que el cansancio lo vencía.
 
Así son los rutinarios dias de Pablo pero bien su nombre puede ser Pedro, Juan, Francisco o cualquiera, pues esta misma historia se repite en miles de hogares de los miles de vendedores de lotería y canillitas que polulan las calles buscando el diario sustento de una manera honrada.  Es la vida en los llamados países tercermundistas donde la ignorancia ha hecho presa de la clase humilde y amparados en un decir popular de que "Cada muchacho trae su pedazo de pan bajo el brazo" irremediablemente los traen al mundo a sufrir errores ajenos.

 

 

 

Tal como me lo contaron

Por: Rolmen

 

Lo que a continuación leerán si lo así lo desean, es una historia que alguien me contó, talvez sea cierta, talvez no, saquen sus conclusiones, he aquí... 

 
Nunca había entendido porqué las necesidades sexuales de los hombres y las mujeres son tan diferentes entre si...

Nunca había entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de Venus y los
hombres de Marte.

Y nunca había entendido porqué los hombres piensan con la cabeza y las mujeres con el corazón.

Pero....... una noche, mi esposa y yo nos fuimos a la cama. Y bueno, empezamos a acariciarnos, el inevitable manoseo, caricias al trasero y situaciones que ustedes conocen de sobra ...

La cuestión era que ya todo estaba en su climax, al menos de mi parte, y en ese momento, me dice: "Ahorita no tengo ganas mi amor, y tan sólo quiero que me abraces!" Eso me lo dice con una cara de cínica... ¡Yo dije: QUEEEEE??????????"

Entonces me dijo las palabras mágicas de toda mujer: "No sabes conectarte con mis necesidades emocionales como mujer".

¡NO JJOODDAAAAAASSSSSSSSSS! Al final, el asunto era que esa noche no iba a haber pelea, guardé los aceites afrodisíacos, apagué las velas, quité el CD de Enrique Chia, (en ese momento casi siempre funciona) apagué el equipo de sonido, guardé el vino 's y demás.

Me eché un regaderazo con agua helada a ver si podía calmar a la "bestia" y me puse a ver "Discovery", a todo volumen para no dejar dormir a la hija de mi suegra...

Después de un rato me quedé dormido..... Al día siguiente fuimos de compras al Jockey Plaza, entramos a una tienda, me fui ver aparatos eléctricos mientras ella se probaba tres modelitos carísimos "Liverpool".

Como mujer al fin no podía decidirse por uno u otro, le dije que se llevara los tres.

Entonces me dijo que necesitaba unos zapatos que le hicieran juego! a $390.00 el par, le contesté que me parecía bien.

Luego fuimos a la sección de ropa sport, de donde salimos con unas chamarras con plumas y una Bolsa Louis Vuitton o alguna huevada de esas. ¡Estaba tan emocionada!

Yo creo que pensaba que me había vuelto loco, pero de todas maneras las traía. Pienso que me estaba poniendo a prueba cuando me pidió una faldita muy corta dizque para jugar tenis, si no sabe ni correr, mucho menos jugar tenis.

Entró en "shock" cuando le dije cómprate todo lo que quieras. Ella estaba casi excitada sexualmente después de todo esto; entonces dijo la palabra mágica de toda mujer:

Ven papito lindo, mi "gordo hermoso" (y otras pendejadas que dicen las mujeres), vamos a la caja a pagar.

Fue aquí cuando, de repente faltando solo una persona para pagar le dije "No mi amor, creo que ahorita no tengo ganas de comprar todo esto"... De verdad, ojalá le hubieran visto la cara, se quedó pálida cuando le dije: "Tan solo quiero que me abraces".

Empezó a poner cara de que se iba a desmayar, se le paralizó la parte izquierda del cuerpo, le dio un tic nervioso en el ojo derecho y le dije: "No sabes conectarte con mis necesidades financieras como hombre".
 

 

Un chistecillo ... para variar

Una mujer se levanta por la mañana, despierta a su marido y le dice:
-Cariño, he tenido un sueño maravilloso. Soñé que me regalabas un collar de diamantes por mi cumpleaños. ¿Qué querrá decir?
El marido le contesta:
-Lo sabrás en tu cumpleaños.

Llega el día del cumpleaños y el marido entra a la casa con un paquete en la mano. La mujer emocionada se lo quita de las manos, rasga nerviosa el papel, abre rápidamente la caja y encuentra un libro titulado: "El significado de los sueños".

Si el fondo musical te gustó y deseas escucharlo nuevamente hazle un "refresh" a la página y listo.





































































































 


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