Cavilando sobre la mentira o falsedad, que
significa el decir lo adverso de lo que
sabemos creemos o pensamos, es algo
común en todo el mundo, aún cuando en juramento
con la mano sobre una Biblia lo hacemos
dentro de un tribunal, y la prueba de
ello es contundente por cuanto somos
incapaces de aferrarnos a una cruda
realidad con exactitud sin encubrir ni
un ápice de la verdad sea ésta cual
fuere, y ello lo llevamos dentro de
nosotros desde cuando eramos chiquillos
cuando hubimos hecho alguna travesura y
lo negábamos y de igual manera lo
hacemos ahora de adultos.
Ejemplos, cuando
llegamos tarde a una cita o al trabajo
por alguna razón que no tiene
explicación, aducimos alguna mentirilla
"piadosa" para exculpar nuestra
negligencia.
Cuando nos tomó un
buen rato el levantarnos de la cama sea
porque estábamos con mucho sueño aún, o
talvez porque nos acostamos noche viendo
una película o porque hubo "ciertas
travesuras en la cama" con nuestra
cónyuge, y he allí que es, cuando le
decimos al jefe que "lo sentimos" pero
que el tráfico estuvo a vuelta de rueda
por un trecho largo o el autobus que nos
transportaba no llegó
a tiempo.
Tambien sucede a
menudo cuando conversamos con alguien y
no expresamos lo que realmente pensamos
de nuestro interlocutor por temor a
causarle resentimiento, y ello es una
falta de autenticidad, que dicho mas
contundentemente, es una falsedad o
mentira, ahora que hay mentiras
concientes y las no intencionadas, eso
es evidente.
Entre las no
intencionadas podríamos citar las que se
dan a diario. Ejemplo: Una persona se
prepara para salir a una fiesta o
reunión social y esta misma se manda
arreglar su cabellera, su cara se la
maquillan y le hacen "manicure" y
"pedicure" y otras cosas más para que
quede como un actor o actriz cuando se
presenta en un escenario. Esa es una
falsedad de lo que realmente es dicha
persona pues la verdad absoluta es
cuando sale del baño limpia y sin "caretas"
ni disfraces, sino simplemente tal cual
es dicha persona en si, o en su defecto,
cuando recién se levanta de la cama
después de dormir una noche entera.
Otras mentiras se
suscitan cuando se cuenta un hecho
triste por ejemplo, que alguien tuvo un
accidente y se lastimó levemente, otra
persona al referirle la historia a una
tercer persona le agrega que ésta se
lastimó yendo a parar al hospital y esto
se acrecenta a medida que otros escuchan
y divulgan el suceso hasta llegar a un
último que dice que la persona lastimada
murió. Así de fácil.
Ahora bien, ¿Quienes
mienten? Mienten los dizque evengelistas,
los políticos, los abogados, aún los
médicos, los periodistas, en fin, todo
mundo miente pues su causa personal es
la que defienden aunque por ella tengan
que mentir. Todos mentimos.
Hay mentira en
todo, por ejemplo, el comercio por
vender nos atiborra de publicidad por
medio de la televisión u otros medios
informáticos presentándonos cápsulas de
erotismo, religión política, chismes de
la farándula que nos importan menos que
una goma de mascar ya usada, y todo ello,
como adornando el verdadero propósito
que es el comercializarnos o tratar de
vendernos tal o cual producto. La
mentira dentro de la verdad, la verdad
es la venta que nos quieren hacer, ¿La
mentira? El resto.
En dichos
programas nos adormecen hipnoticamente
en forma colectiva como diciéndonos, no
pienses, solo consume, y como corderos
vamos al matadero a dejarles nuestro
fruto del trabajo árduo que hemos hecho
para entregárselo a manos llenas. Y si
aducen que estoy equivocado, las
próximas fiestas me acreditan que no
miento
Y eso será así de
generación en generación, siempre nos
tragaremos todo lo que nos impongan
aunque querramos no aceptarlo.
La prueba es
contundente por tanto nos presenten lo
último en innovación de cualquier género.
Acaso hace ciento
cincuenta años la gente necesitaba de
computadoras? Acaso necesitaba de
automóviles? Acaso necesitaba de hornos
micro-ondas? Y siempre vivieron, rieron
gozaron y lloraron sin esos menesteres
que el comercio nos ha impuesto y todo
ello viene, reitero, de generación en
generación y nos intentan hacer creer
que todo está bien, que porqué
preocuparnos o sentirnos mal si todo es
para nuestro provecho y esto, es una
enorme falsedad, el provecho será para
ellos que acrecentarán sus ingresos
económicos.
Algo más, tenemos
que luchar para ser aceptados en este
mundo de falsedad pues si no seguimos el
ritmo de la vida quedamos en estado
obsoleto, y ese es un precio muy alto
que hay que pagar para ser incluído
dentro de una sociedad de consumo, para
caer bien, para agradar a la mayoría,
pero en el fondo estamos hipotecando
nuestra propia tranquilidad espiritual,
dentro de nosotros, en lo mas recóndito,
está la pura verdad que ni se nos ocurra
sacar a relucir porque caeríamos en
ridículo, y por lo mismo, digo que la
falsedad llena al mundo, pero al mismo
tiempo lo vacía.
La falsedad o
mentira se da a cada rato, y es difícil
asimilar como alguien me odie o piense
que soy estiercol y ante mi venga y me
de una palmada en la espalda aparentando
aprecio, esa es una falsedad asquerosa,
hay personas que prefieren mantener una
falsa amistad a costa de ocultar lo que
verdaderamente piensan o sienten, y ello
es otra falsedad asquerosa.
Hay personas que
se antipatizan, que se sienten mal una
cerca de otra, que sienten aberramiento
mútuo, mas sin embargo, se saludan y se
tratan como si nada malo sintiesen
dentro de si, y he allí otra falsedad,
pues, ¿Porqué no decirse lo que piensan
una de otra? Será por comodidad? Por
interés? Por no tener valor? Sea cual
fuere la razón, allí hay una falsedad
grande.
Las personas,
entre mas adultos somos, la falsedad que
presentamos es más impresionante y hasta
necesaria por un sinfin de factores,
ejemplo, los económicos.
Al meditar sobre lo antes
expuesto,
debe hacerse
con la verdad, esa que tanto duele, que
lascera, que incomoda, pero que es la
que necesitamos aprender, aunque con
ello nos vaya un recuerdo del diez de
Mayo por delante.