Profecía es un don sobrenatural que consiste en
conocer por inspiración divina las cosas
distantes o futuras y por ende profeta
es la persona que tiene la facultad, por
señales o cálculos hechos con
anticipación, de predecir
acontecimientos futuros.
Entonces, en el
mundo, en todas las épocas ha surgido
una cantidad de personas que se han
dedicado a vaticinar acontecimientos que sucederán
justo cuando ellos ya no existan sobre
el planeta, algunos han acertado por
mera coincidencia y otros más han hecho de
sus predicciones una veracidad con
aciertos cronológicos, más en lo
personal no rebatiré ni aceptaré,
simplemente soy un espectador de lo que
viene y va para tratar de difundirlo,
por supuesto, a mi manera.
De estos, podemos
mencionar desde los más antiguos en
tiempos de la dinastía Tang a profetas
como Li Chung Feng y Yuan Tien Kang.
El profeta Isaías
fue alguien que, con mucha antelación,
hizo mención de la venida del mesías, Jesús
Cristo a la tierra.
Posteriormente
fueron los Mayas quienes hicieron
predicciones algunas de las cuales han
sido aciertos, mas existe la primera, la
cual según los vaticinios, será un
acontecimiento que está programado con
exactitud para el 22 de diciembre del
año 2012. Se dice que habrá un cambio
radical en la humanidad, esta profecía
se ha interpretado de diversas maneras,
unos especulan como algo positivo que
sucederá a la humanidad, otros más
aseguran será acerbo el acontecimiento a venir, pero
sea cual fuere, todos tenemos cierta
morbosidad en la espera de que pasará en
la mencionada fecha.
Tambien hubo
prefecías de parte de san Malaquías,
quien entre muchas otras ha vaticinado
que el último jefe de la curia católica,
será llamado el Papa Pedro el romano,
quien asumirá el cargo después del
actual Papa Benedicto XVI.
Y no podemos
dejar de mencionar a Nostradamus, el más
renombrado de los profetas quien predijo
la revolución francesa y el ascenso de
Napoleón Bonaparte a Emperador y también
su caída del trono.
Ha habido
profecías que han sido muy acertadas
como las que hizo Nostradamus en
diversas ocasiones, por ejemplo, hay una centuria
que reza: "Cerca de las puertas y dentro
de dos ciudades, habrá dos azotes como
nunca vio nada igual, hambre, dentro la
peste, por el hierro fuera arrojado,
Pedir socorro al gran Dios inmortal".
Esta profecía se relaciona con el
acontecimiento en la segunda guerra
mundial de las ciudades japonesas
Nagasaki e Hiroshima las cuales fueron
destruídas con dos bombas atómicas
arrojadas desde dos aviones
norteamericanos muriendo más de 200,000
personas y dejando medio millón de
damnificados.
Hay entre las
profecías de Nostradamus una que se ha
interpretado como referente a las torres
gemelas en Nueva York, las cuales de
todos es sabido el resultado. Haciendo
mención de esa centuria, he aquí: "Tras
agitarse la tierra, el fuego del centro
de la tierra, causará un terremoto
alrededor de la ciudad nueva, dos
grandes rocas rodarán una sobre la otra
como si fuera un molino y los ríos se
volverán rojos.
Los Mayas eran
una civilización de hombres eruditos en ciencias
y astronomía, así mismo eran literatos
pues dejaron obras como el "Chilan Balam",
Rabinal Achí y el Popol Bu. Por supuesto
que se necesita una calidad académica
muy sobria para extenderse sobre esta
cultura de la que aun hay descendientes
en Centro América y México. Yo no soy
académico ni presumo de serlo,
simplemente me baso en lo que he leído a
travez del tiempo y de ahí, sacado mis
conclusiones.
Pero abreviando,
entre las siete profecías mayas, una de las
mismas que más deja de que hablar y de
todos es sabido, es que han dejado
una fecha exacta para un acontecimiento
como hice mención arriba, que se
concreta, reitero, para el 22 de
diciembre del año 2012.
Mientras, será
melón o será sandía, aquí seguimos y en
lo personal, con haber visto alumbrar el
sol esta mañana y verlo ocultarse esta
misma tarde ya doy por ganancia un día
más en mi existencia porque cada segundo
de nuestras vidas cuenta y por lo tanto
no vale la pena preocuparse por futuros
a largo plazo si el futuro inmediato ya
es una carga a nuestras espaldas así
como están los tiempos y por lo tanto,
con o sin profetas, lo que sucederá
nadie podrá detenerlo jamás.